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Mayo 21 de 2018. Don Rafael Antonio Pineda Cely camina con la paciencia y la sabiduría que da el tiempo. Viste como los cachacos de antaño: saco, pantalón, corbata y sombrero. Lleva consigo un paraguas que ocasionalmente le sirve para protegerse de la lluvia y apoyarse cuando el camino se hace agreste. Es educado y se percibe en él una gallardía difícil de encontrar hoy en día. Al verlo y escucharlo, es imposible no pensar en ‘El Quijote’ de Cervantes, el caballero de armadura que enfrentaba a molinos de viento y aunque don Rafael no libró gestas en campos manchegos, las batalló en campos de golf.

Al golf llegó por necesidad. La situación económica de su familia era muy difícil. Las limitaciones económicas eran cotidianas. Su mamá había quedado sola a cargo de 7 hijos, después de la muerte de su padre, un sastre del Ejército. Él era el menor, estaba en el vientre de su madre cuando un ataque al hígado se llevó a su papá de 37 años. “Me tragué la melancolía y el dolor de mi madre, por eso soy un ser muy sensible”, afirma Rafael.

Relatando las anécdotas de aquellos tiempos con tanto detalle y precisión que bien podría ser un narrador de historias o escritor, nombres, personajes y situaciones como si el pasado distante apenas hubiese transcurrido ayer, Rafael cuenta que su primer trabajo fue el de caddie. Tenía 14 años cuando cargaba las maletas repletas de palos de golf, de importantes hombres de negocios, socios del Country Club de Bogotá.

Trae al presente nombres de golfistas importantes como el argentino Alberto Sierra, jugador profesional que visitó al país hace 70 años. El panameño Emilio Miertus contratado para ser instructor de golf de una pareja de esposos acaudalados de la época, quien luego creó en Bogotá la primera academia para enseñar a jugar golf, ubicada en la Av. Jiménez # 9-42. Allí trabajó un año, dictó clases de golf a las personas que estudiaban de noche. Gracias al panameño aprendió a coger el palo de golf correctamente, perfeccionando su golpe.

Se ríe y le asombra todo lo que hizo en su pasado. Como caddie trabajó más de 7 años. De joven anheló convertirse en jugador profesional, pero por diferentes circunstancias no pudo. Don Rafael impulsó el golf y quiso popularizarlo para lo que fundó en compañía de excaddies el ‘San Isidro Golf Club’ ubicado detrás del hospital del mismo nombre. También ayudo a fundar el ‘Zodiaco Golf Club’ en el Tunal. El campo, del mismo nombre, se marcó con nueve hoyos y jugadores llevaban tierra y hasta cacota de café para rellenar el campo. Otro de los clubes de golf que apoyo fue el ‘Entre amigos’ en el barrio Colombia, tiene muy presente que fue en una tienda donde se gestó la idea del club.

Le hubiese gustado ser periodista. De hecho, tuvo su oportunidad cuando trabajó en la revista ‘Cromos’. Allí se desempeñó como vendedor de suscripciones y, en algunas ocasiones, de publicidad durante 10 años. Recuerda que la revista se editaba en el centro de la ciudad, exactamente en el barrio Santa Fe. Fue el jefe de redacción Jorge Tabarico Briceño quien le dio la ‘palomita’ como periodista. “Entreviste a Amadeo Carrizo, un arquero argentino que jugaba con Millonarios y el cual fue considerado como uno de los mejores cancerberos de su tiempo”. Guarda el ejemplar de la revista, en la que se publicó la entrevista y aún conserva el cuestionario que elaboró en máquina de escribir, desde hace 45 años.

Salió de la revista a causa de una crisis económica que por poco da con el cierre de la misma. Con el dinero de su liquidación compró un carro en el aprendió a manejar cuando tenía 50 años. El carro fue su medio de trabajo por 25 años, tiempo en el que se dedicó a la venta de decoraciones.

Don Rafael nunca pudo acceder a una pensión y con los años encima fue más difícil conseguir un trabajo estable con los ingresos suficientes para la manutención de su esposa y de él mismo. Fue así que en marzo del 2010 llegó a la subdirección local de Integración Social de Barrios Unidos. Como residente del barrio Doce de Octubre conocía de los apoyos y servicios que se brindan a personas en condiciones de vulnerabilidad. Tocó las puertas y desde entonces siempre se ha sentido como en casa, cada vez que visita o asiste a alguna reunión en la subdirección.

Es un hombre prolífico y talentoso. También le gusta componer y cantar. Se aventuró en dos oportunidades a participar en concursos para aficionados, resultando ganador. El primer triunfo lo obtuvo en la emisora Nuevo Mundo, hoy Caracol radio. Interpretó la canción ‘Lisboa Antigua’, de Juan Legido. Cantando ‘Un Beso y una Flor’, de Nino Bravo, ganó su segundo concurso en ‘Atempi’, empresa donde trabajó vendiendo tapetes.

Actualmente planea grabar 4 canciones, para lo que busca el apoyo de dos músicos. Quiere homenajear a un ingeniero benefactor que no solamente lo apoya pagando el valor mes a mes de la EPS, además, de abrirle las puertas de su empresa, en donde le han dado una oficina con escritorio y máquina de escribir con el propósito que Don Rafael tenga un lugar de esparcimiento y tranquilidad, donde además se sienta activo. Quiere escribir todo lo que siente y lo que ha pasado después del reciente fallecimiento de su esposa July Vásquez Pineda, con la que estuvo casado 48 años y medio.

Hoy a sus 86 años, es beneficiario de un apoyo económico de $120 mil pesos que entrega la Secretaría Social a través del proyecto ‘Envejecimiento digno, activo y Feliz’ en la Subdirección Local de Barrios Unidos y Teusaquillo. Se siente un hombre bendecido, pues siempre ha hecho lo que le apasiona, como jugar golf, cantar y escribir. Es el único que pisa el campo del golf ‘La Florida’ sin pagar mensualidad. Un privilegio que se ha ganado a pulso, golpe a golpe. Hoy ve a jóvenes entre 18 y 20 años jugar en La Florida. Muchos de ellos prometen. Es así como pudo ganar una batalla donde personas de menos recursos pueden luchar en un deporte considerado para las élites.
 

 
 
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Bogotá, mayo 17 de 2018. El juego, la risa y el buen comer, caracterizan a doña Concepción Porras, de 109 años, quien con toda una vida llena de vivencias, experiencia, aciertos, tristezas, alegrías, soledad y lágrimas, doña ‘Concha’ se convierte en la mujer más longeva de Ciudad Bolívar.

Concepción es oriunda de Socatá (Boyacá), nació el 8 de agosto de 1908 y vive actualmente en la vereda Mochuelo Bajo con una de sus 5 hijas, una nieta y 3 bisnietas.

“Ella se levanta a las 4 de la mañana pidiendo desayuno y alegando que la dejaron sin comer todo el día. A las 10 de la mañana recibe medias nueve, se baña quedando lista para jugar con las bisnietas, quienes la abrazan, la divierten con mucho amor y respeto. Al mediodía almuerza y duerme un rato, recibe la cena a las 6 de la tarde y a las 10 u 11 de la noche se dispone a dormir eso sí, sin olvidarse de comer”, relata su hija María de Jesús.

El estado de salud de esta longeva mujer es bueno, no sufre de ninguna enfermedad, tampoco tiene restricción al comer. Frijoles, lácteos, verduras, arroz y tintos hacen parte de los alimentos que recibe a diario. Cuando ve o escucha personas extrañas, empieza a llorar y su comportamiento es como una niña; llama la atención, le dan celos y abraza a la hija fuertemente para que no la deje sola.

Y es allí en Mochuelo Bajo, donde la Secretaria Social trabaja a diario por las comunidades, familias y personas más necesitadas, con el fin de mejorar las condiciones de vida por medio de los proyectos ofertados en los diferentes territorios, entre ellas, a la persona más longeva de la localidad, la señora Concepción, quien recibe atención con los proyectos ‘Envejecimiento Digno Activo y Feliz’ y ‘Bogotá Te Nutre’.

Doña ‘Concha’ como se le llama de cariño, también recibe el apoyo económico de $120 mil pesos mensuales, los cuales son destinados para gastos personales y alimentarios.

En Ciudad Bolívar las personas mayores de 60 años, como la señora Concepción, reciben con una atención integral y de calidad, los beneficios de los Centros Día ‘Tejedores de Sueños’ y ‘Carlos Gaviria’. Con espacios propicios para el esparcimiento, el juego, la lúdica y el respeto, las personas mayores adquieren habilidades en el baile, manualidades, canto, danza y reciben capacitación en derechos, buen trato y bienestar.

Es así como la Secretaría Social ratifica su compromiso con las personas mayores de la ciudad y da respuesta a las diferentes necesidades, gustos e intereses de esta población logrando fortalecer sus proyectos de vida para una vejez feliz y un envejecimiento activo.
 

 
 
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Bogotá, mayo 11 de 2018. La Secretaría Social, en articulación institucional con ‘BiblioRed’, ha vinculado a más de 90 personas mayores en programas de formación, promoción y apropiación de prácticas de lectura y escritura en los Centros Día de la ciudad.

La práctica de lectura motiva el interés y gusto de los mayores por los libros como reconocimiento de experiencias de vida y resignificación de sus saberes. Actualmente, la estrategia se adelanta como una de las actividades libres de las personas mayores beneficiarias de los Centros Día ‘Amarú’ (Fontibón), ‘La Montaña del Saber’ (San Cristóbal), ‘La Casa en el Árbol’ (Usaquén) y ‘Tierra de Saberes’ (Barrios Unidos).

Estos encuentros literarios permiten revalidar imaginarios adversos de aprendizaje en la vejez y aportan al posicionamiento de espacios de participación institucional donde las personas mayores viven activamente su vejez. En las actividades se han abarcado temáticas de lectura y escritura relacionadas a cuentos y moralejas colombianas y lectura interpretativa, entre otros.

Es así como el servicio social Centro Día pretende ampliar las posibilidades de desarrollo de capacidades y potencialidades de las personas mayores brindando una oferta institucional en actividades libres tales como: artísticas, culturales, participativas, recreativas, entre otras.

La Secretaría Social ratifica con acciones como éstas, su compromiso de trabajar articuladamente con otras instituciones en el cumplimiento de la responsabilidad social que los lleva a ser parte activa del mejoramiento de la calidad de educación en el país y de las personas más vulnerables.

Centro Día

El Servicio Social Centro Día es el primer servicio que se diseña dentro del proceso de implementación de la Política Pública Social para el Envejecimiento y la Vejez en el Distrito Capital 2010 – 2025 (PPSEV) y busca a través de la atención integral, del acompañamiento social y del apoyo creativo que brindan las herramientas artísticas, estimular procesos de autonomía, conocimiento en derechos y ejercicio de la ciudadanía en el marco del desarrollo y la seguridad humana.

De esta manera se favorece el envejecimiento activo y la responsabilidad intergeneracional involucrando a las familias y a la comunidad, contribuyendo así a la eliminación de la violencia contra las personas mayores, a la disminución de la discriminación por edad y a la reducción de la segregación socioeconómica hacia esta población.

Actualmente, Bogotá cuenta con 22 Centros Día, un servicio social de atención integral durante el día, diseñado para personas mayores en quienes se identifique vulneración en su integridad y requieran acompañamiento social para estimular procesos de autonomía.
 

 
 
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Bogotá, mayo 17 de 2018. Las personas mayores de las localidades de Santa Fe y la Candelaria disfrutan de un mejor servicio debido a las adecuaciones de infraestructura que adelantó la Secretaría Social en el Centro Día ‘Años Dorados’.

Con una inversión de 241 millones de pesos, recursos provenientes de impuestos pro-estampilla al Adulto Mayor, se realizó la intervención del centro ubicado en el barrio Lourdes.

Instalación de cielo rasos, divisiones superboard, piso nova en el área de lúdica, cambio general de enchapes en cocina y baños, pintura general, y cumplimiento de la norma RETIE en instalaciones eléctricas, entre otras, fueron algunas de las intervenciones locativas adelantadas en 5 meses.
 

Dentro del programa de mantenimiento y adecuación de la infraestructura para prestar un mejor servicio y teniendo en cuenta la asignación de los recursos Pro Estampilla al Adulto Mayor, la Secretaría Social priorizó este Centro para realizar adecuaciones a través de un contrato de reparaciones locativas y de esta manera garantizar un servicio en condiciones dignas y de mayor calidad a las 300 personas mayores que se atienden semanalmente en este centro y la cual son prioridad para el Alcalde Mayor, Enrique Peñalosa Londoño.

Actividades deportivas, artísticas y culturales, promoción de hábitos de vida saludable, encuentros intergeneracionales, acompañamiento psicosocial, apoyo alimentario con calidad y oportunidad son algunos de los beneficios que disfrutarán las personas mayores de 60 años en este centro Día.

Para la ‘Bogotá Mejor Para Todos’ es prioridad ofrecer a las personas mayores espacios adecuados y en óptimas condiciones donde puedan desarrollar sus actividades lúdico-pedagógicas sin ningún riesgo y en donde potencialicen todas sus capacidades para una vejez digna, activa y feliz.
 

 
 
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Bogotá, mayo 4 de 2018. Con una divertida obra de teatro y juegos tradicionales como el yo-yo y el trompo, más de 100 personas mayores del Centro de Protección Social ‘Bosque Popular’ disfrutaron de un encuentro intergeneracional donde compartieron su conocimiento y experiencia, con los estudiantes de sexto grado del colegio ‘Santa Luisa’, de la localidad de Kennedy.

La jornada, que inició con una actividad de estimulación física y danza, logró acercar los saberes de los mayores a los estudiantes, quienes también pudieron recorrer las instalaciones donde habitan y conocer las ocupaciones que desarrollan en el centro de atención de la Secretaría Social.

“Es importante que los jóvenes vengan a visitarnos, a conocernos pues podemos compartir nuevas experiencias con ellos y como adultos mayores aprovechamos para ayudarles y enseñarles parte de lo que hemos aprendido a lo largo de nuestras vidas. Compartimos la lectura, los juegos y los bailes tradicionales de Colombia. A través de la música y la educación física nos divertimos y compartimos un rato agradable”, afirmó Raúl Buitrago persona mayor beneficiaria del centro de protección.

Durante el encuentro se promovió la interacción de habilidades y destrezas, jóvenes y viejos compitieron con juegos como el yo-yo, el trompo, dominó, parqués y rana. Otra de las actividades realizadas fue el intercambio de historias. En ella cada uno de los jóvenes y mayores narraron cuentos, mitos y leyendas propias de sus épocas y vivencias.

De igual manera, los estudiantes compartieron sus habilidades artísticas, a partir de la presentación de una obra de teatro que ellos interpretaron para los mayores, quienes por un momento olvidaron las dolencias que les han llegado con los años.

“Me gusta la alegría que nos traen y estamos hoy compartiendo sabroso. Ellos están empezando a vivir y nosotros ya estamos declinando, entonces son importantes estos espacios para nosotros y para que ellos también aprendan algo de lo que nosotros hicimos”, manifestó Serafina Morales, de 88 años, durante la actividad.

Actividades como éstas, son organizadas en los centros de protección social con el propósito de romper imaginarios negativos entorno a la vejez y fortalecer el proceso de envejecimiento, además de promover en los mayores de la ciudad una vejez digna, activa y feliz.
 

 
 
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