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Bogotá, agosto 9 de 2018. “Este vicio es como el diablo, cada vez lo tiene a uno ahí metido”. Karen, una joven mujer apenas asimila el día. No ha terminado de peinarse y ya está pensando en el ‘pipazo’, como ella lo llama. Trata de razonar, se siente diferente luego del baño. Se peina con dificultad pero como si no lo hubiera hecho hace días. En su rostro apenas tiene señales de los meses que lleva viviendo en la calle.

Apenas son las 6:30 de la mañana. Un grupo de ‘Ángeles Azules’ llegan caminando. Algunos camiones con enseres también buscan zona de parqueo muy cerca de la Av. Caracas a la altura de la calle 59. En pocos minutos se han montado ocho carpas y más de 60 sillas fueron acomodadas. Cuatro unidades de duchas y lavamanos portátiles ya tienen conexión de agua potable.

Se decora con algunas bombas, afiches con frases motivadoras y por último se hace una limpieza en el entorno del lugar en donde se dará inicio a la prestación del servicio.
 
 

Así se da inicio a la primera de cientos de jornadas de atención en calle que a través de unidades móviles prestarán servicios de autocuidado personal a muchos habitantes de calle que no acuden a los hogares de paso, pero que pueden recibir en estos lugares ayuda inmediata. Un equipo de duchas, baños, lavamanos, entrega de elementos de aseo, peluquería, vacunación, área de talleres y acompañamiento psicosocial son algunos de los servicios que se estarán ofreciendo a los habitantes de calle en diferentes territorios de la ciudad.

Karen y otros tantos compañeros de calle se preparan para la jornada. El frio de la mañana no es impedimento para darse un buen baño de agua, tratar de peinar el pelo enredado, afeitar y arreglar la barba y algunos bigotes que salen a diestra y siniestra en el rostro. Las duchas ya están llenas, Karen espera su turno. “La vida en calle no es muy buena, decidí andar con este demonio del vicio y pues toca rebuscarla todos los días, tener como siempre el apoyo de los ‘Ángeles Azules’, quienes siempre nos buscan así sea para darnos un baño y arreglarnos. Eso lo motiva a veces a uno, pero que va, siempre me quedo ahí, esperando a ver cuándo dejo este vicio”, afirma.

“Como resultado de los lineamientos que nos ha dado el Alcalde Enrique Peñalosa relacionado con la atención a los habitantes de calle, se adelantó una licitación pública y se contrató la operación de la ‘Estrategia Territorial’, que consiste en un trabajo en cada localidad para llevar los servicios de atención en donde el Distrito llega a ellos con jornadas de desarrollo personal”, aseguró Myriam Cantor subdirectora para la adultez de la Secretaría Social, quien lideró la jornada.

Luego de un buen baño, Karen se siente mejor. Aunque reconoce que por el día de hoy no asistirá a los hogares de paso, está segura que llegará el día en que pueda vencer el demonio del vicio que la esta consumiendo tan joven. Su pareja sentimental que también habita la calle, la espera en la zona de peluquería, con un ‘look’ diferente quiere atraer más a su chica a quien quiere mucho y la cuida de todas las personas.

Así como ella, más de 80 habitantes de calle recibieron atención integral. Los servicios que estarán rodando por todas las localidades, están acompañados también por la oferta de servicios de los hogares de paso a través de los ‘Ángeles Azules’, quienes recorren cada sector de la ciudad, llevando una mano amiga y confirmando que si se puede volver a soñar.
 

 
 
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Bogotá, agosto 1 de 2018. Conscientes de que el fenómenos de habitabilidad en calle es dinámico, se incluyó en el Plan de Desarrollo ‘Bogotá Mejor Para Todos’ un nuevo modelo de abordaje, el cual organiza la gestión pública y privada con el objetivo de ampliar y diversificar la oferta de servicios a esta población. Se trata de la ‘Estrategia de Abordaje Territorial’ que llega a las diferentes zonas de cada localidad con acciones de trabajo pedagógico, servicios y activación de rutas de atención.

Es así como desde la subdirección para la Adultez, de la Secretaría Social, se adelantó una licitación pública convocando a un operador que cumpliera con los requisitos y la suficiencia técnica y económica para ejecutar esta estrategia. El operador ‘Cenasel’, que cumplió con todos los procesos exigidos para dar inicio al plan de trabajo, fue el que se encargará de aplicarla.
 

Para esta estrategia se han planteado tres acciones básicas.

Jornadas en calle para el desarrollo personal: la cual convoca a los habitantes que regularmente no desean aceptar los servicios de los hogares de paso o de acuerdo a la ubicación geográfica los centros de atención no se encuentran dentro del perímetro cercano. Por esta razón se ofrecen los servicios de autocuidado personal que incluyen áreas de duchas portátiles para su aseo con entrega de elementos de insumos como: cepillo de dientes, jabón de baño, toalla, crema dental y ropa interior, entre otros.

Así mismo, se hace entrega de refrigerio básico motivando la buena nutrición en el ciudadano. Las acciones cuentan con un acompañamiento psicosocial enmarcado en el refuerzo de autoimagen y la invitación para minimizar el consumo y la habitabilidad en calle a través de la oferta de los centros de atención.

Estas jornadas estarán programadas durante 17 meses en calle y tendrán prioridad en sectores periféricos como Usme, Suba, Usaquén, Ciudad Bolívar y Tunjuelito; resaltando que también se darán acciones en calle en localidades que cuentan con centros de atención cercanos como Santa Fe - Candelaria, Los Mártires y Puente Aranda.

Recorridos para la activación de las rutas: Para esta actividad un grupo de ‘Ángeles Azules’ realizan recorridos fomentando los servicios que el Distrito brinda a la población habitante de calle, activando las diferentes rutas de atención de acuerdo a las necesidades identificadas al momento del abordaje como, por ejemplo, si se identifica que un ciudadano habitante de calle presenta situaciones que afectan su salud personal, entonces se articula con la entidad pertinente para la prestación de la atención.

De la misma manera, se generan procesos de educación en calle, es decir adelantar talleres de desarrollo personal en el punto donde se encuentre un ciudadano habitante de calle sensibilizando al individuo sobre la oferta de servicios de los centros de atención, y como pueden ayudar en poder generar soluciones de vida para dejar la calle y el consumo a través de la vinculación a los servicios.

Educación en calle: Por último y no menos importante, se encuentran dentro de la ‘Estrategia de Abordaje Territorial’ dos actividades, que vinculan no solo al habitante de calle sino lo relacionan con su entorno y la ciudadanía en general.

Taller de desarrollo: Espacios en donde los ‘Ángeles Azules’ abordan a los ciudadanos habitantes de calle para promover su adecuada relación con la ciudad, es decir, orientarlos hacia una mejor convivencia con las demás personas. Para esto es muy importante resaltar que estos talleres se enfocan hacia un mejor comportamiento consigo mismo y el entorno.

Diálogos comunitarios: Para estas actividades se hace un acercamiento entre los directamente involucrados, generando un espacio de concertación de la habitabilidad en calle y cómo evitar generar problemas con otros. Durante el día, habitantes de calle realizan un diálogo con los vecinos y residentes en diferentes sectores de la ciudad no solo para canalizar sus respectivas situaciones, sino adicionalmente para generar una mejor convivencia aceptando las personas y sus problemáticas.

Esta estrategia conformada por un equipo profesional con más de 60 ‘Ángeles Azules’, estará rodando por la ciudad, no solo en su implementación sino apoyando la oferta institucional para la población habitante de calle.
 

 
 
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Bogotá, julio 27 de 2018. Como Claude Monet, el pintor francés que iba con el caballete debajo del brazo plasmando en el lienzo todos los sitios que recorría, Rubén Cortés sueña con viajar por el país pintando. Vivir de pintar y pintar para vivir, ese es su anhelo.

Pareciera poco para una persona. Pero mucho para alguien en que pintar se convirtió en su mayor propósito y su razón para derrotar a sus demonios. Ya logró lo más importante. Venció 20 años de consumo, 10 de cárcel por un doble homicidio –asesinó con tiros de fusil a dos de sus compañeros en un ‘viaje’-, y varias recaídas que lo han tenido al borde de la muerte.

Ahora sus manos ya no están llenas de mugre. En sus dedos solo resaltan colores vivos. En sus uñas tiene los vestigios de los vinilos con los que pinta el día de hoy. No traía nada en mente, solo cogió los pinceles y empezó a ver el mismo escenario que él había visto años atrás.

A menos de 10 metros, debajo del canal de agua de la Avenida Boyacá, con calle 66, dos habitantes de calle fumaban bazuco en una pipa. Una más dormía en un colchón. El olor nauseabundo penetraba el ambiente y por el caño corría un riachuelo de aguas putrefactas. Las paredes, sucias por el hollín de los carros, tenían las señales de varios días de lluvia. Era una escena dantesca.
 
 

Sin embargo, en tan solo dos horas, Rubén Cortés, el exhabitante de calle que quiere ser como Monet había retratado la escena. Su habilidad es tal que, atento a los detalles, plasmó en minutos varios habitantes de calle más, que llegaron al cambuche. Ya eran cinco los protagonistas de su obra.

“Está bonito ese avión si Dios quiere lo dibujo”, asegura al pasar por el firmamento una aeronave que venía del aeropuerto. “Esto me ayuda desde adentro, pero si me puedo ayudar a superarme económicamente me gustaría, porque si no qué le puedo ofrecer a una mujer, porque como voy a ser yo para hacer una familia”, se cuestiona mientras coge otro tarro de vinilo. Es la cuestión de un hombre de 34 años, que perdió 20 de su vida entre las calles y las rejas, y que sueña ahora con tener un hogar.

“Con esa pintura quiero tener un mejor nivel de vida. También le estoy pidiendo a Dios que me ayude a hacer algo original para expresar su obra. Él me ha ayudado a conservar la vida, y a conservar las cosas desde otra perspectiva. Aprendí a pintar con el profesor Heiner –tallerista de la Secretaría Social-, que es artista plástico. Yo ya había hecho lecturas en la cárcel y había leído sobre pintura, tres o cuatros libritos, porque yo no tengo para ir a pagar una universidad o una academia de artes”, sentencia mientras vuelve los ojos al cuadro. Luego al horizonte. De nuevo al cuadro y una más al horizonte. No quiere perderse un solo detalle.

Rubén fue uno de los más de 30 participantes, quienes junto con 12 ‘Ángeles Azules’ asistieron a una jornada de recuperación del caño de la calle 66, un escenario identificado donde acuden habitantes de calle a consumir y a dormir.

A ellos se les ofrece diariamente la ayuda de la Secretaría Social. Se les insiste en que se den una oportunidad y en que inicien un proyecto de vida. Muchos de ellos aceptan. En esta jornada, cinco decidieron ir a los centros. La vida en la calle cansa.

“Esta es una actividad con exhabitantes de calle que se encuentran en proceso en El Camino, tomaron la decisión de realizar con aquellas personas que hoy viven como ellos alguna vez vivieron, en las calles, en un canal. Ellos tomaron la decisión de venir y decirles: 'vea, sí se puede, dése una oportunidad en la vida, no es fácil pero lo podemos lograr'. Están saludando a las personas, a los ciudadanos, están haciendo actividades culturales, y están dejando plasmadas unas manos en el canal que le van a dejar a los habitantes de calle para que cuando ellos quieran se cojan de esa mano y se vayan a recibir los servicios”, aseguró Miryam Cantor, subdirectora para la adultez, quien participó en la jornada.

Como Rubén, quiere ser Monet, hay miles de habitantes de calle en Bogotá que anhelan con ser Gabo, Davinci, Mozart, Robespierre, Allan Poe… Sólo necesitan una oportunidad y un sueño.
 

 
 
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Bogotá 31 de julio de 2018. ‘Guanábana Music’ es un grupo musical que, aunque aún no suena en la radio comercial, y no ha culminado su primer trabajo discográfico, ya se escucha en las calles y en los centro de atención para habitantes de calle de la Secretaría Social. 

Ésta idea nace desde los dormitorios del hogar de paso ‘Bakatá’. La reunión de varios habitantes de calle, quienes en proceso de recuperación dieron a conocer sus diferentes talentos en los respectivos cursos de artes y oficios que se lideran al interior del ‘Centro para el Desarrollo de Capacidades’.

La primera muestra musical del grupo fue tipo concierto privado en donde alegraban las tardes de actividades culturales en los hogares de paso. La ‘Batucada’, que entre tamboras y ritmos ‘afrocaribeños’ brasileros llevaban sabor y alegría. Fue uno de los mayores atractivos musicales en las presentaciones. Era tal la admiración de los demás asistentes a las actividades y el detonante para que la idea de organizar una mejor banda tuviera forma. Entre ensayos y algunas audiciones, muchos exhabitantes de calle fueron integrando el grupo. Aunque algunos de ellos, no continuaron el proceso y volvieron a las calles, otros se quedaron como lo fue Rafael Cuero, Álvaro Cuesta, Adrián Acevedo y Cristian Hernández cuatro de ellos, quienes le han dedicado no sólo un compromiso al grupo ‘Guanábana’, sino adicionalmente a sus procesos de recuperación personal.
 

Bajo la batuta de Luisa Luna, integrante del centro de capacidades quien todos los días adelanta formación artística para cientos de exhabitantes de calle vinculados a los servicios, el grupo fue tomando forma. Desde muy niña en las calles del centro de la ciudad fue aferrándose al arte y a la música. Es madre soltera, ha trabajado con población vulnerable entre niños, niñas y jóvenes. Lidera día a día su amor al estudio y ad portas de su grado como profesional en ‘Licenciatura en Artes’, hoy lidera éste grupo de artistas que poco a poco se alejan de las calles y el vicio, no solo en la recuperación de sus hábitos personales, sino además comparten una nueva vida gracias a la música.

Los cuatro mosqueteros de la música

Aunque el proceso no fue fácil, ya que las recaídas personales de algunos integrantes iniciales del grupo le daba algo de inestabilidad, el compromiso de cuatro de ellos a su trasformación personal fue dando las bases para consolidar una agrupación. Conozcamos más de sus recorridos personales y como luego de dejar la ‘pipa’ y rondar por las calles, hoy le cantan y le dan sabor ‘latino’ a sus vidas y composiciones.

Álvaro Cuesta con 39 años de edad, lleva actualmente un proceso en el ‘Centro de Atención Transitorio’. Antes de su paso por la calle estudió algo de ‘Filosofía y Humanidades’, dibujante de profesión, también tiene un curso de mesa, cocina y fue ‘Barman’ de un lugar reconocido. Fue viajero por varios años donde conoció muchas ciudades de nuestra bella Colombia. Se acerca a la música desde muy pequeño, alrededor de la fuerte violencia que se vivía en las calles. Aprendió a tocar guitarra y a componer sus letras, basado en todo lo que observaba en su diario vivir. Como buen caminante que fue, llevó sus canciones y las cuerdas de su guitarra a cada rincón donde estaba.

Rafael Cuero es de la ciudad de Cali. Llegó a Bogotá hace muchos años. La música desde pequeño lo acompaño al ritmo de la percusión y las artes. Siempre su gusto estuvo relacionado con cantar y tocar instrumentos. No menciona mucho de su pasado, pues solo quiere disfrutar el presente. “Lo que más me animó de ingresar por primera vez a un proceso de recuperación son todas las cosas que nos enseñan acá, no sólo a cuidar nuestro cuerpo y dignidad sino adicional a aprender desde volver a estudiar como explorar los talentos que tenemos como cualquier ciudadano”, comenta Rafael muy emocionado.

Adrián Acevedo es netamente bogotano. Adiestrador canino en su formación personal. Aunque de joven apenas cantaba algunas canciones de Camilo Sesto y la música romántica. Se apasionaba también por grupos de rock que lo llevaron a querer más la música. Entre ellas bandas como ‘Def leppard’, ‘Metallica’ y ‘Guns and Roses’ han sido sus grupos favoritos. Actualmente es uno de los vocalistas de ‘Guanábana’, talento que fue descubriendo y formando gracias a los cursos y talleres a los que se ha vinculado en el Hogar de paso.

Cristian Beltrán es profesional en artes gráficas. Desde los 15 años fue consumido por las drogas y la calle. Ha tenido procesos de recuperación pero las recaídas constantes no han sido su mejor aliado. El arte bohemio lo lleva en sus melodías, entre buen ritmo salsero y una que otra canción romántica ha organizado su repertorio de canciones. Aprende muy rápido de su líder Luna, quien le enseña las técnicas vocales, y lo ha invitado a combinarlas con un instrumento musical para el cual ya le está dedicando más tiempo para aprender a tocar.

“Aunque hay otros integrantes adicionales que están en proceso de formación, estos cuatro artistas han sido los pregoneros de la agrupación. ‘Guanábana Music’, nombre que nace de la idea de poder disfrutar de las canciones que hacemos, que están escritas desde las historias de vida en la calle pero con un ritmo más tropical, rumbero y muy alegre que quiere llegar a la ciudadanía llevando un mensaje de evitar llegar a las calles y el vicio”, resalta Luna, líder del grupo y quién ha diario motiva a más exhabitantes de calle a vincularse a la orquesta.

‘Guanábana Music’, se prepara para darle forma a un trabajo musical que muy pronto estará en las manos de muchas personas. Al lado de ellos ya existen algunos artistas reconocidos que vienen acompañando sus primeros pasos en la música. Entre ellos el compositor y músico César López, quien los acompañó hace pocos días en su primer debut en tarima como teloneros en el lanzamiento de ‘Metamorfosis’ otro grupo de exhabitantes de calle que vienen produciendo música hace más de un año.
 

 
 
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Bogotá, julio 23 de 2018. Si en algún momento te hablan sobre la ‘metamorfosis’, tal vez retomamos aquellas clases de ciencias naturales en donde claramente nos describen aquellos procesos biológicos que generan cambios estructurales y fisiológicos. Pero si trasladamos esa ‘metamorfosis’ a un proceso de recuperación personal de un habitante de calle, quien después de muchos años divagando sobre el asfalto, consumido por las drogas y en donde ha perdido sus hábitos personales, su familia, sus estudios, sueños y metas; se convierte en una oportunidad que a veces la vida te pone por primera vez. Intentas cambiar ese pasado y empezar una nueva vida generando esos cambios y procesos que llevan a una real ‘metamorfosis’ de vida.

Y al referirnos a este término estudiantil, no necesariamente hablamos de aulas de clase y libros. ‘Metamorfosis’ en esta oportunidad, se llama el nuevo trabajo musical que siete exhabitantes de calle en compañía de los ‘Ángeles Azules’ de la Secretaría Social, lograron crear producto de las cientos y miles de historias que a diario se escuchan en la calle, los centros de atención del Distrito y la vida propia.

Éste producto musical, es el trabajo de muchos meses de dedicación que Arturo, Willy, John, Robinson, César, Rodrigo, Santiago y Luis lograron culminar. Un sueño que nació por la perseverancia de cada uno de ellos que luego de ingresar a los centros de atención, e iniciar un proceso de recuperación personal que incluye acercamientos con las familias, formación en artes y oficios así como inclusión social; acudieron al llamado que les hizo Rubén Darío Medina, un ‘ángel azul’, músico, cantante y actual profesional del ‘Centro para el Desarrollo de Capacidades’ de la Secretaría Social para que ellos adelantaran lo que hoy sería el tercer volumen musical de sus historias.
 
 

‘Metamorfosis’ fue la búsqueda de muchos nombres. “Inicialmente, pensamos en las canciones escritas, buscamos todos los géneros posibles, escuchamos propuestas y finalmente decidimos bautizar nuestro trabajo pensando en algo que representará ese cambio de vida que los exhabitantes de calle logran a diario vinculándose a los hogares de paso”, comenta Rubén Darío, director general del proyecto.

Rock, Hip Hop, Blues y Salsa son los ritmos que hacen parte de éste trabajo, combinados con otros formatos como la poesía que muestra historias de vida de amor, despecho y el paso por la calle. Aunque el proceso no fue fácil, ya que solo se contó con muchas ideas, sueños, metas y muy pocos patrocinadores. De las uñas se logró producir el ‘CD’, gracias a un estudio portátil que era trasladado de clase en clase en una maleta, así como cuando quieres viajar y guardas lo necesario para disfrutar de un buen sueño.

Composiciones llenas de recuerdos de vida

El sueño del disco, tuvo un proceso mayor a siete meses de mucho trabajo. La convocatoria que, voz a voz fue corriendo entre los pasillos de los centros de atención, reunió a más de 400 artistas entre voces, dramaturgos, músicos y uno que otro que intentó por algún medio explorar sus dotes como artista.

La audición a cada presentación, buscaba descubrir aquellos talentos musicales que al combinarse crearan un grupo que llamara la atención a todos, no por las historias de la calle, sino por el idoneidad y la vocación que podrían tener al momento de presentarse.

Rubén Darío Medina Clavijo, director del grupo es músico y cantante. De sus 27 años, lleva dos años lleva en la Secretaría Social contagiando de alegría a muchos de los exhabitantes de calle que participan de los talleres musicales, con sus dotes para interpretar la guitarra, bajo, percusión y finalmente cantar. Él ha logrado que muchas de estas personas se entusiasmen por el arte de la música.

Éste director, logró descubrir a siete talentos en donde cada uno tenía ciertas características básicas para la conformación del grupo. Muchos de ellos de manera empírica aprendieron el arte vocal. Otros tuvieron tiempo para una formación académica. Entre ellos existen algunos que ya dieron en un tiempo atrás un salto a la fama, debutando en algunos grupos interpretando géneros muy conocidos.

‘Shine On Me’, ‘Sucesivamente’, ‘Elemental’, ‘Claro de luna’, ‘Montaña Azul’, ‘Pánico Ft. Santiago Rueda’, ‘Pánico’ y ‘Vuelve’ son los nombres de las composiciones más destacadas que se incluyen en el nuevo proyecto musical. Canciones que se escucharon en un concierto exclusivo a cargo de los músicos y compositores del Cd ‘Metamorfosis’ y que contó con un invitado especial como fue Cesar López, exintegrante del grupo ‘Poligamia’ y creador de la ‘Escopetarra’, instrumento musical que es símbolo de paz. Así mismo, se presentaron en tarima el grupo musical de exhabitantes de calle denominado ‘Guanábana Music’, otra revelación musical que nace en el ‘Centro de Para el Desarrollo de Capacidades’.

Estas iniciativas de inclusión social, hacen parte del trabajo que a diario se adelantan dentro de los procesos de recuperación personal que adelantan miles de exhabitantes de calle en los Centros de atención de la Secretaría Social.
 

 
 
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